El desafío al instalar una obra excepcional en todo sentido

17/12/2021

La remodelación y ampliación del rooftop instalado en The Grand Hotel tuvo grandes desafíos para Norte. El mayor fue tratarse “más de una obra de arte que de una construcción clásica”

Avance de obra noviembre 2021

La remodelación y ampliación del rooftop instalado en The Grand Hotel, implica por varios motivos, un trabajo desafiante e intenso que los profesionales de Norte Construcciones están realizando desde 2019.

“Para la empresa las obras tienen siempre una cuota de desafío y una cuota de trabajo habitual, ya sabido, ya practicado”, cuenta Virginia Arbiza, arquitecta a cargo del presupuesto, y agrega: “A veces pesa más el desafío, y éste es uno de esos casos”. 

El proyecto lleva la firma del reconocido arquitecto uruguayo Marcelo Daglio e implica instalar en lo alto del Hotel ubicado en Rbla de la Brava y Av. del Mar, un salón de eventos con barra de bar, salón de sushi, cocina industrial y batería de baños, bajo una cubierta escultórica revestida en titanio con terrazas perimetrales abiertas. Todo en el rooftop del hotel es exclusivo: los pavimentos y revestimientos provienen de Italia y las aberturas de Alemania.

Según el ingeniero Santiago Pérez, Gerente Técnico de Norte Construcciones, “el desafío mayor es que se trata más de una obra de arte que de una construcción clásica. Además de estar ubicado en un lugar excepcional en las alturas, el proyecto de Marcelo Daglio se aleja de los estándares y cuida mucho los detalles. Cuenta con materiales exclusivos como la cubierta de titanio y los revestimientos que son todos italianos. Si bien la construcción conlleva mucho esfuerzo, porque además implica conjugar nuestro trabajo con la operativa de un hotel en funcionamiento y casi totalmente ocupado, confío en que una vez terminada será un orgullo ver la obra”.

Sobre los varios desafíos que debieron sortear, Arbiza recuerda que “el Hotel había sufrido un incendio a nivel de azotea, donde se implanta la ampliación proyectada. Se trabajó en la descarga estructural a los pilares existentes, ya que la última losa no soporta las descargas de la ampliación; a la par que el Hotel se preparó para abrir en el verano, se izaron vigas dobles de PNI30 usando grúa pluma”. Tras la pausa del verano, comenzó el trabajar con la estructura metálica de la cubierta, que es importada y está compuesta por cientos de piezas de cerchas reticuladas. Esta estructura se montó con dobles curvaturas y el trabajo fue realizado íntegramente con mano de obra nacional, puntualiza la arquitecta. 

“El inicio de la obra también fue atípico. Construir sobre un hotel existente y sobre el vacío de su lucernario central de ocho pisos de altura requirió el asesoramiento de ingenieros para las diferentes plataformas y andamiajes. La organización de la logística interna de la obra ha sido un gran reto, se compactó todo el cronograma de izaje al plazo en que la grúa no interfiriese con la operativa hotelera. El obrador en planta baja y la obra en la azotea, con la circulación vertical de cargas y personas en un montacargas provisorio adosado a la fachada, ha sido un reto de coordinaciones. Todas las instalaciones del Hotel, en funcionamiento, que ocupan terraza –aire acondicionado, extracciones e inyecciones de aire, agua caliente por calderas, etc.– debieron relocalizarse dentro de los nuevos sectores asignados con cientos de metros de ductos y conductos”, señala Arbiza. 

Y a todo esto se sumó que la obra debió atravesar la dinámica de teletrabajo impuesta en los primeros tiempos de la pandemia en Uruguay. 

Pese a las dificultades el equipo de profesionales mantiene el entusiasmo y la confianza de que una vez terminada, la obra tendrá un valor particular.